Un nuevo comienzo

María Villalonga

Ese día se encontraban todos en la playa, era la primera vez que iban. Francisco estaba junto a los baños cuando la vio venir a ella, apenas tenía 10 años, cuando conoció al amor de mi vida, llamada Marta. Sabía que era el amor de su vida apenas la vio. A menudo solía encontrar en sus sueños a una niña linda que lo cautivaba con solo verla. Y fue así, nació un lindo amor de niños que crecía cada vez más al pasar de los años, siempre permanecieron unidos, nunca hubo motivos para engaños o falsedades.

Se graduaron de la universidad, ella de administración y el de ingeniero. Marta había encontrado un trabajo en una empresa de metalurgia y se disponía a conseguirle trabajo a su novio. Cuando fue a la entrevista, y la sorpresa, era ella quien la iba a hacer.

Que suerte la mía. Mi novia haciéndome la entrevista-le decía mientras la miraba de pies a cabeza.
Pues sí, soy yo quien hará la entrevista y por supuesto que te recomendaré- le dijo ella mientras tocaba su rostro y ambos se perdían en un suave beso.

Allí estaban frente a frente y mientras comenzaban las preguntas Francisco se quedó mirando a Marta a los ojos y se perdió en su mirada, era como si el tiempo se hubiese detenido o como si la viera por primera vez, jamás le había sucedido eso. Se sintió perplejo, ni siquiera escuchaba la pregunta que le hacia su novia. Se dio cuenta que había sido flechado otra vez y que ese amor que los unió cuando niños estaba naciendo de nuevo.

Estuvieron saliendo durante seis meses más y ahora estaban más maduros, sembraron esa semilla llamada amor entre ellos, los dieron todo el uno por el otro, como resultado de todo ello fue una relación estable, donde las lejanías no mostraban signos de engaño. Se mudaron a un apartamento muy cómodo, con dos habitaciones, una sala de estar, cocina y un baño. No se quejaban de sus vidas.

Francisco decidió dar el próximo paso y a finales de septiembre en una cena muy romántica le propuso matrimonio, era un día especial, las velas que estaban sobre la mesa destilaban un aroma como a esencia de mandarina, las flores en el ambiente alegraban el lugar. Se sumergió de lleno en el romanticismo, escribió un poema para expresarle su amor, de rodillas frente a ella y con mariachis a su alrededor, tomó aire y le hizo la pregunta más esperada.

-¿quieres casarte conmigo?
Ella dio un salto y con felicidad lo abrazó y haciendo una señal con su cabeza le dijo que aceptaba.

Al cabo del tiempo Marta y Francisco se dieron cuenta que la llama que los unió ya se estaba acabando, ese amor a primera vista se había convertido en monotonía, trataron de hablar al respecto pero nada pasó. Así como sus cuerpos se habían unido en un mismo sentir, ahora se estorbaban el uno con el otro.

Hubo una vez en la que Marta salía del gimnasio y su esposo la vio conversar muy cariñosa con uno de sus amigos, no le dijo nada, pero al ver que esto era algo constante decidió enfrentarla. Y fue lo que resulto ser, llevaba dos meses teniendo una aventura con Eduardo y estaba pensando en dejarlo para irse a vivir con él. Francisco se sintió devastado, con lágrimas en los ojos agarró sus cosas y se fue del apartamento.

Los dejó que fueran felices, no la volvió a ver aunque siempre solía escribirle al correo pidiéndole perdón pero nunca le respondía. En su última carta le relato lo siguiente.

“Hoy comencé a recoger mis cosas, no tenía sentido seguir con una relación así, tanto tiempo esperando una respuesta que me diera la certeza de que todo iba a cambiar para mejor. Anoche me quedé dormida de ebriedad, la horas pasaron volando, apenas me desperté vi la maleta que estaba empezando a llenar, terminé de arreglar todo. Metí esos pantalones desgastados que a él no le gustaban, esos zapatos de varios colores que también le disgustaban. Le dejo mis sueños tirados, escritos en una hoja, esos sueños que me hicieron creer otra vez en el amor, también mis insultos por todo lo malo que me hizo pasar.
Salí de la casa a eso de las diez, caminé hacia la parada del bus y, mientras lo esperaba, lo vi venir a él. Tan feliz como siempre, con una sonrisa de oreja a oreja. Duré cinco minutos observándolo a la espera del cambio del semáforo, él solo volteó, me miró y sonrió. Al tomar el autobús me percaté que no tenía nada de dinero, así que tuve que bajar e ir a un cajero. ¡Otra vez en la espera del bus! Apenas me senté en el autobús y me puse a llorar de tanta infelicidad que estaba viviendo en esos momentos. Me puse a contar todas las veces que él me dijo que me amaba y al mismo tiempo me engañaba.

En ese momento Francisco comprendió que Marta había dejado a Eduardo, no sabía que iba a hacer de su vida. Pero Francisco si sabía lo que ella hizo en la de él.

Después de dejar a Marta se decepcionó completamente del amor, empezó a visitar antros, y a tener todas las mujeres que quería. Y tenía pensamientos machistas, vivía diciendo: las mujeres solo sirven para ser dominada por el hombre. Ya veía como normal que un hombre tuviera más de una mujer. Pero en sus noches solo la recordaba a ella. Fue su primer amor y lo que llegaron a sentir el uno por el otro era inexplicable.

La personalidad de Francisco cambió dramáticamente, ya no era esa persona de espíritu bondadoso, se convirtió en un amargado, todo le molestaba, salía de fiesta en fiesta con sus amigos.

Su amigo Pedro era un hombre entre los hombre siempre decía que la manera en reafirmar la identidad era dominando a las mujeres y nunca siendo igual a ellas.
Las mujeres nacieron para ser consideradas como seres inferiores- replicaba mientras conversaba con sus amigos. Hombre que se respeta amansa a su mujer y le enseña a que en el hogar están mejor que fuera de él.

Claro que si amigo- respondía Francisco con un ademan en la mano. A las mujeres hay que criarlas, educarlas que entienda que el hombre es el centro del mundo y que nos deben respetar.

Este androcentrismo solo mostraba la educación sexista que les enseñaron a Francisco y a Pedro cuando niños donde se distorsiona el desarrollo e identidad personal de la mujer.

A menudo Pedro también solía hablar que los hombres machos no lloran, no se sienten inseguros y no tienen miedo. Somos una generación de hombre que ya no queda en la tierra, ya se están extinguiendo los verdaderos machos, hasta hombres desviados vemos a diario, eso no lo podemos permitir, tenemos que ampliar nuestros horizontes, es cierto, pero siempre hay que recordar que hay algo que queda arriba y otro abajo. Hay quienes nacen para escalar montañas y otros que nacen para barrer el polvo por el que uno pisa, le explicaba a sus amigos.

A lo que francisco replicó- Otra vez le digo amigo, está usted en lo cierto, nunca vi más verdad que esta. Todos tenemos nuestro mundo al cual pertenecemos y este es el nuestro, debemos defender nuestro territorio y no dejarnos convencer de nadie. Yo a mi mujer la agarraría por el pelo y la obligaría a que limpie mis botas y las deje bien pulidas que ella sepa y entienda que el control lo llevo yo.

El machismo no solo cambia la vida de la mujer, sino también la del hombre. Cuando se pasan los días en esta posición se llega a convertirse en alguien hostil, muy pocos podrán soportar una personalidad así. El enojo se adueña de la persona y todo lo que hacen a su alrededor es causa de molestia

Francisco no había dado signos de machismo hasta ese día que marta le contó lo de su aventura con Eduardo, fue un día gris para él, como si hubiesen cavado una tumba y estaba listo para ser enterrado, dejo caer un vaso con agua que tenía y puso su mano en su cabeza, ese día cuando se enteró que no era el único en la vida de Marta. Un engaño que había costado 2 años de matrimonio, una mentira que fue gritada de tanto desespero.

Francisco siempre imaginó su vida diferente lleno de hijos, de nietos a su alrededor, no se puede tener la certera de lo que nos depara el destino, solo una verdad que, por cuestiones de perspectiva, no es absoluta.
Francisco decidido a volver con Marta, no pudo encontrar a alguien que igualara aquello que sentía por ella era un sentimiento de amor y odio a la vez, se aventuró a ir a la casa donde vivía, solo a media noche, tocó la puerta suavemente como para no ser escuchado y que nadie saliera, el miedo se había apoderado de él, esperó un instante y volvió a tocar, en eso, abre la puerta Marta, tan inhóspita como siempre, llevaba una bata blanca, su cabeza parecía un nido de muchas aves, su apariencia no era realmente atractiva, para Francisco lo era.

Francisco, ¿Qué haces aquí?, esperaba a cualquier persona menos a ti. He querido hablar contigo desde hace tiempo. Sé que las cosas no resultaron como teníamos planeado, pero aquí estoy para pedirte perdón, no soporto esta culpa que me invade.

Mira en donde estoy por tu culpa, me encuentro completamente perdido-respondía francisco con indignación-. Ya no soy quien solía ser. Me veo al espejo y no se quién soy, esto lo creaste tu.
Jamás te había visto actuar de esa forma, el andar en antros, el estar con cualquier mujer. Te confieso que esto no es lo que quiero para ti. Perdona todo el daño que te hice, sé que te fallé, perdón. Podemos empezar de nuevo. Yo he cambiado, he ido a terapias, he reflexionado mucho sobre lo que te hice y te prometo jamás volver a hacerlo.
¡Ya basta!, no digas más, mañana voy por mis cosas a casa de mis padres y regresaré de nuevo, nos vemos en el apartamento.

Marta pensó que había ganado la batalla, ella se adueñó del perdón de Francisco, pero el solo cargaba odio en su corazón.

Francisco invitó a sus amigos a casa de sus padres para celebrar que ese día volvía con Marta, era como una despedida que él se estaba haciendo al salir del mundo en el que se encontraba. Invito a Pedro, a Marcos y también estaba enrique a quien lo habían apodado como la cotorra por hablar demasiado. Era una fiesta exclusiva, no invitaron a ninguna de sus novias y, por supuesto, no estaba Marta. Aunque otras mujeres se habían colado, la vecina Inés y Pura estaban allí como siempre averiguando que cosa buena salía para ir de casa en casa a contarlo.

Pedro le decía a Francisco que esa era una buena oportunidad de convertir a Marta en una verdadera mujer.

Mi amigo le cuento que esta oportunidad no puede dejar que pase, usted tiene que amaestrar a su mujer, hacerla que lo respete, hacer lo que sea necesario para alcanzar ese objetivo. Ya usted tiene mis consejos, así que adelante.

Y, efectivamente, Francisco vio esa oportunidad pero también vio la oportunidad de venganza, pensó que era la manera más oportuna para vengar tanto odio guardado.

De esta manera continuaba el matrimonio de Francisco y Marta en una falsedad absoluta que solo ellos podían entender. Una vez discutían sobre quien debería lavar los platos, duraron horas en esa bendita discusión y al final salió ganando Francisco. Aunque Marta era de carácter fuerte no podía sobrellevar el odio que su esposo sentía por ella, tanto era su odio que siempre la obligaba a trabajar de más en la casa.

Francisco se volvía cada vez más agresivo y comportamiento lo llevo a tomar decisiones indeseadas. Se quejaba por todo lo que hacía Marta, cierto día ella cocinó unos frijoles y cuando los sirvió en la mesa el agarró el plato y lo arrojó a los pies de ella. Lo único que hacía era llorar y lamentarse el haber vuelto con él.

Marta pensaba que ella merecía eso por su infidelidad. A medida que pasaba el tiempo los gritos y hasta los golpes se volvían casi insoportables. Pero ella era optimista lo veía como una etapa que pasaría tarde o temprano, aunque la realidad era otra.

Baja autoestima, retraída socialmente eran unos de los síntomas que Marta sentía ante tanto maltrato psicológico. Su situación era complicada ella no quería renunciar a Francisco por mas golpes que llevara, pues se sentía sumamente culpable. Tal vez la mujer ha tenido mucha influencia en hombres machistas al no hacer respetar y cumplir sus valores.

Cada vez conocía a más y más mujeres, una tras otra, no le importaba lo que era su vida, esas fantasías de amor solo las vivió con una persona que jugo con sus sentimientos. Esas eran las palabras que daban vueltas en su mente, no podía dejar de pensar en ello, pensó tanto que recurrió a una aflicción, de pronto empezó a sentirme deprimido por todo lo vivido. Francisco se encerró en su cuarto y lo único que quería era ahogar sus penas. La etapa cuando ella lo engañó no la vivió antes y por eso hasta ahora se sentía tan mal.

Francisco se tomó un tiempo a solas y un día mientras caminaba por la playa recordó la primera vez que vio a Marta, se habían jurado amor eterno, su deseo ahora era cambiar, estar de nuevo a su lado como eran antes. Mientras caminaba se tropezó con una botella que tenía un papel escrito dentro de ella. La abrió y era un poema de amor a un tal Gustavo, la carta decía:

Las veces que estuvimos juntos fueron unas de mis mayores alegrías,
Todo lo que giraba a nuestro alrededor en amor se convertía,
No necesitaba decirte cuanto te amo pues bien lo sabias
Nos alejamos, sí, pero el universo nos volvió a unir
Un nuevo comienzo es lo que espero de ti mi vida
Te perdono,
Perdono todos aquellos errores que cometiste,
Perdono todos los desvelos hechos por ti
Es hora de que escribamos una nueva historia.

Se quedó sin palabras cuando leyó esa carta, esto fue como una señal, era como si Marta la hubiese escrito solo para él. Muchos momentos felices volvieron a su mente, fue cuando se dio cuenta que debía llevar las riendas de su situación. Empezó a ir a psicólogos. Renunció a la idea de tener que dejar a Marta de nuevo, trabajó duramente en el cambio tan drástico de su personalidad. Y al final decidió perdonarla, olvidar todo dolor causado

La enfrentó un día y le dijo:

Me despojé de toda esa melancolía que me invadía y decidí regalarme algo a mí mismo, perdonaré a todo aquel que me haya hecho daño. No viviré para la culpa, la rabia o la hostilidad. Me liberaré de toda carga pesada que esté sobre mis hombros. Ya no daré cabida al rencor y no ahogaré mis penas en alcohol. Trataré a todos con compasión, benevolencia y amor y este último será mi bandera a izar cuando me encuentre en una situación difícil. Hoy dejo atrás todos esos miedos que me hicieron perder el control, viviré cada día disfrutando de mis seres amados y ya no volveré a pelear o a gritar por cosas sin sentidos. Hoy respetaré hasta al ser vivo más pequeño, le pondré a salvo cuando venga la tormenta. No descansaré hasta que el verdadero amor fluya por mis venas. No descansaré hasta que mis ofensas hechas en mi antigua vida se hayan desecho. Hoy te perdono Marta Sánchez y asumo quien soy.

Asumo que soy un ser humano que comete errores, ya no hay más nada que enjuiciar. Ahora cambio mi culpabilidad y la concentro en responsabilidad y me concentro en el presente y dejo ir toda expectativa que los demás tengan de mí.
La perdonó de todo corazón, la perdonó porque no hay mayor placer que estar en paz con uno mismo y con el mundo.

Comments 2

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    María,

    En primer lugar, felicidades. Cualquiera puede empezar a escribir una historia, pocos tienen la tenacidad y determinación necesarias para terminarla.

    El fragmento que más me gusta de tu cuento es la carta que Marta escribe a Francisco. El estilo es auténtico y podemos oír a Marta, sin intermediación, expresando sus sentimientos.

    La trama es interesante también, sobre todo por la doble transformación que sufre Francisco: primero en su deriva machista y luego hacia el arrepentimiento.

    Eso no quita, por supuesto, que haya aspectos que se podrían mejorar. Yo apuntaría a dos:

    1) Mostrar más y decir menos. En varias ocasiones a lo largo de la historia, en lugar de mostrarnos cómo se comportan los personajes (de modo que podamos deducir lo que sienten), el narrador nos lo dice. En la medida de lo posible, es mejor mostrar los hechos y dejar que el lector comprenda por su cuenta lo que ocurre. Un ejemplo: En lugar de decir «Francisco se volvía cada vez más agresivo» podrías explicarnos una escena en la que sea violento con alguien.

    Un ejemplo más para ilustrar mejor este concepto: ¿Cuál de estas dos opciones crees que tiene más impacto?

    «Estuvo muchas veces a punto de suicidarse»
    «Se sentaba a menudo al alfeizar de su ventana, con los pies colgando hacia el vacío y las manos colocadas a ambos lados, agarradas al borde, listas para dar el último impulso.»

    Mostrar es más difícil, pero mucho más efectivo.

    2) Detallar mejor la evolución de Francisco. Esta evolución es el elemento crucial de tu historia y como lectores necesitamos verlo con todo detalle posible. Necesitamos saber qué ideas recibió en su infancia sobre la relación entre hombre y mujeres; necesitamos ver como esas ideas, poco a poco, invaden su forma de pensar y, más interesante aún, necesitamos ver la lucha interna que sin duda sufrirá cuando empiece a enfrentarse a ellas.

    En resumen, felicidades. Espero que el curso te haya sido de utilidad y, sobre todo, que te haya animado a escribir muchas más historias.
    Carles

  2. Hola Carles,
    Estoy de acuerdo con tus comentarios. Los tomaré muy en cuenta. Y si, este curso introductorio me sirvio para comenzar una nueva historia.
    Gracias por todo. Saludos

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