3 trucos (y un desternillante ejemplo) sobre cómo escribir diálogos inolvidables

Carles Roselló Textos extraordinarios 8 Comentarios

¿Te atreverías a escribir un dialogo entre dos locos?

Hoy veremos cómo lo hace un maestro (Douglas Adams) y, de paso, aprenderás varios trucos que puedes utilizar en tus diálogos, aunque tus personajes estén perfectamente cuerdos.

Pero primero, el contexto imprescindible.

El ejemplo que usaremos está tomado de la divertidísima (y a la vez profunda) Guía del autoestopista galáctico.

En el pasaje en cuestión, Douglas Adams nos relata el reencuentro de Arthur Dent (el antihéroe de la novela) y Ford Prefect (un amigo de Arthur que es, en realidad, un alienígena de apariencia humana).

Ambos se perdieron en la Tierra prehistórica y han estado separados y totalmente solos durante cuatro años.

El reencuentro se produce justo cuando a Arthur se le había ocurrido la genial idea de volverse loco para dejar de sufrir los horrores de la soledad.

Ford, que está aún peor que Arthur, le cuenta que él ya había tenido la misma idea (la de volverse loco) y le explica, entre otras cosas, que durante un tiempo decidió ser un limón, así que pudo divertirse entrando y saliendo de un gin-tonic.

Arthur, totalmente desconcertado, le pregunta dónde encontró ese gin-tonic, estando cómo están, perdidos en la Tierra prehistórica. A lo que Ford responde:

—Encontré un pequeño lago, pensé que era un gin-tonic y salté dentro y fuera de él. O, por lo menos, creo que pensé que era un gin-tonic. Aunque tal vez —añadió con una sonrisa que hubiera hecho huir hacia los bosques a un hombre cuerdo— lo he estado imaginando.
Ford esperó la reacción de Arthur, pero Arthur no cayó en la trampa.
—Continua —dijo Arthur finalmente.
—La cuestión es —dijo Ford—que no tiene sentido volverse loco intentando no volverse loco. Es mejor rendirse y guardar la cordura para luego.
—Y este eres tú cuerdo otra vez, ¿verdad? —preguntó Arthur—. Lo pregunto solo por información.
—Fui a África —dijo Ford.
—¿Sí?
—Sí.
—¿Y cómo fue?
—Esta es tu cueva, ¿verdad? –dijo Ford.
—Eh… sí —dijo Arthur, que se sentía muy extraño. Después de casi cuatro años de total aislamiento se sentía tan a gusto y tan aliviado de ver a Ford que casi hubiera podido llorar. Ford resultaba, por otro lado, una persona inmediatamente molesta.
—Muy bonita —dijo Ford, refiriéndose a la cueva de Arthur—. Debes odiarla.

Un diálogo así no deja indiferente.

Me quedo con tres ideas:

1. Un diálogo no tiene porque ser una conversación civilizada.
Ni tan siguiera es necesario que los personajes se respondan el uno al otro:

—Y este eres tú cuerdo otra vez, ¿verdad? —preguntó Arthur—. Lo pregunto solo por información.
—Fui a África —dijo Ford.
—¿Sí?
—Sí.
—¿Y cómo fue?
—Esta es tu cueva, ¿verdad? –dijo Ford.

Esto puede servir para mostrar que un personaje está loco, pero también para mostrar que no está escuchando o, más interesante aún, para mostrar que evita responder a una pregunta incómoda (y revela así que tiene algo que quiere ocultar).

2. Las acotaciones tienen mala prensa (porque en exceso pueden frenar tu dialogo y arruinarlo), pero, bien utilizadas, llegan a donde el diálogo no alcanza:

“añadió [Ford], con una sonrisa que hubiera hecho huir hacia los bosques a un hombre cuerdo”

“dijo Arthur, que se sentía muy extraño. Después de casi cuatro años de total aislamiento se sentía tan a gusto y tan aliviado de ver a Ford que casi hubiera podido llorar. Ford resultaba, por otro lado, una persona inmediatamente molesta.”

Fíjate en que estas acotaciones añaden información que no pudo haberse mostrado con el diálogo: la primera porque describe una expresión facial; la segunda porqué muestra algo que el personaje piensa, pero no dice.

3. Cuando los personajes reaccionan de forma espontánea, el diálogo se vuelve verosímil:

—La cuestión es —dijo Ford—que no tiene sentido volverse loco intentando no volverse loco. Es mejor rendirse y guardar la cordura para luego.
—Y este eres tú cuerdo otra vez, ¿verdad? —preguntó Arthur—. Lo pregunto solo por información.

Un diálogo implica interacción. Evita que los tuyos sean, en realidad, dos monólogos intercalados. Para ello, sitúate alternativamente en la piel de cada personaje e imagina cómo reaccionaría cada cuál a lo que acaba de decir el otro. De este modo, conseguirás que se respondan de un modo realista y darás al lector la impresión de que piensan y sienten de verdad.

 

¿Te atreves a poner en práctica estos trucos en un diálogo tuyo?

Te animo a hacerlo y a compartir el resultado en la sección de comentarios.

Entretanto, si no has leído la Guía del autoestopista galáctico, corre a comprarla y disfruta.

Por cierto, la traducción del diálogo es mía, así que sin duda es mejorable. Si tienes alguna sugerencia, será bienvenida.

¿Qué opinas?

Comparte tu punto de vista en la sección de comentarios, nos enriquecerá a todos.


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Comentarios 8

  1. Como lector soy pésimo, pero podría decir que este fragmento es hilarante y ya tengo ganas de leer el texto completo. La naturaleza humana es particular, casi puedo imaginar a un loco detrás de este texto. Esto dicho con el mayor de mis respetos hacia el autor. Pareciera conocer la naturaleza humana al detalle.

    1. Autor
  2. Hernan y Marcela, la señora que contrata su mama para limpiar la casa estan en la cocina, Hernan sueña con ser escritor y cree que se le ocurrio una idea brillante, de esas que son para un best seller, Marcela le gusta escuchar la radio y es medio sorda, la radio esta a todo volumen.

    -Marce, podes bajar el volumen de la radio? -pregunta Hernan con una amabilidad un tanto forzada- intento estudiar.

    No se oye respuesta y la radio sigue sonando “…ahora el pronostico del tiempo por la chica del clima de KWC, hasta cuando va a durar este horrible frio y cuando va a volver el…”

    Hernan podria bajar el volumen el mismo, pero no concibe la idea de pararse y arriesgarse a perder su brillante idea, el esta en su casa, en su cocina, no tendria que hacer nada. Va a pedirselo una vez mas.

    -Marcelaa -repite Hernan en un tono mas fuerte y piensa mierda, mierda, mierda, vieja sorda de mierda, uno con tanta inteligencia y esta vieja sorda y su puta radio no dejan concentrarse ni a una mosca para volar- Bajale el volumen a la radio.

    Sigue sin respuesta por parte de Marcela, “…y ahora vamos con el enviado especial en la ciudad de Rosario, Cuanta gente esperan esta noche para el show de MIDACHI?…”.

    Hernan se para y cuando esta por apagar la radio.

    -Don Hernan me puede pasar el repasador que esta sobre la mesa? -pregunta Marcela

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿QUE????!!!!!!!! esta vieja me esta hablando enserio, Hernan se imagina estrangulando a Marcela con el cable de la radio.

    – Don Hernan apure que se me quema el pollo- apremia Marcela.

    Esa voz de vieja de mierda, mierda, la voy a matar piensa Hernan, mientras desconecta la radio.

    – Hey don Hernan, no me apague la radiecito, ¿no ve que estaba escuchando el dia de entrega de bolsones?- Marcela pregunta y se siente un pequeño tono de enfado en su voz.

    – Lo que veo es su gordo culo diarreico quemandose en el infierno- dice Hernan que nunca le habia contestado asi a Marcela, y hace tiempo que no le contestaba asi a un mayor, se siente bien, piensa, muy bien, y sigue- Que mierda tengo que hacer yo, si queres algo move el culo vos vieja.

    Aunque Marcela este de espalda, Hernan presiente que debe tener los ojos como platos, y vuelve serenamente a sentarse sin esperar respuesta, estoy tranquilo piensa el, justo cuando se comienza a despilfarrar todo.

    -Como dice don Hernan? -pregunta Marcela en un tono sereno, y vuelve a conectar la radio- No lo eh escuchado bien, con esta sordera cada dia se me hace mas dificil.

    La radio se enciende y el volumen dobla al anterior. Hernan no lo puede creer, estan en su casa, no tiene porque aguantarse que una sucia vieja le falte el respeto, no en su casa, intenta tranquilizarce y pensar en su brillante idea, pero aunque se esfuerza no logra recordarla, y se da cuenta que desaparecio. Mierda, mierda, mierda. Todo culpa de la vieja esta.

    – El repasador, don Hernan, paseme el repasador -dice Marcela.

    Hernan no quiere verla mas, quiere que Marcela desaparezca.

    – No escuchaste vieja zorra?, no te quedo claro? , vos te la buscaste- Hernan ya no se escucha, camina y agarra un cuchillo- vos te la buscaste vieja, y sabes que? no te aguanto mas.

    – Tranquilo Don Hernan, paseme el repasador- dice Marcela mientras abre el horno, de espalda a lo que se acerca.

    – No vieja, así no funciona- Hernan descarga el cuchillo en la espalda de la vieja, no una vez, no dos veces, el cuchillo baja y sube hasta que Hernan pierde la cuenta, poseído- Vas a aprender a escuchar vieja.

    La cabeza de Marcela entro al horno, el trance termina cuando Hernan siente el olor a pelo chamuscado.

    1. Autor

      Vaya con Herman…
      Así, sin contexto, su comportamiento me resulta desconcertante, pero, insisto, probablemente sea por falta de contexto.
      Un detalle técnico: ten presente que, en español, el signo para indicar la entrada de una nueva voz no es el guion (-), sino el guion largo o raya (—).

      1. Claro, la falta de contexto se da porque no quise explayarme mucho mas fuera del dialogo, pero esta presente en mi cabeza, ademas de que Hernan esta un poquito enfermo, Gracias por el dato técnico :)

  3. Con todo respeto, y creyendo en la libertad de expresión, el diálogo de Rodrigo me parece que utiliza un lenguaje que es ya común en la República Argentina, que es vulgar, ordinario y ofensivo. Creo que se puede lograr algo mejor sin recurrir siempre a los insultos e incluso refleja, una desigualdad de clase que se puede dar en cualquier diálogo pero no menos prenospreciando así a la clase trabajadora.

    1. Hola Adriana, perdon si el dialogo de Hernan y Marcela hirió susceptibilades, mi intención fue puramente artística, quise plasmar el odio y el desequilibrio psicológico del personaje sin agregarle un contexto amplio (en ese caso hubiera sido mas fácil ahorrar malas palabras) y demostrar el odio solo con dialogo y pensamiento. Sin animo de ofender comento un par de cosas de las que me decís.
      Primero: El maestro Stephen King en su libro “Mientras escribo” alienta a escribir usando vulgaridades y formas corrientes de habla y pensamiento, por lo que seguí su consejo, ¿Como crees que piensa un joven argentino mentalmente inestable cuando algo lo molesta y se predispone a cometer un asesinato?
      Yo en el caso del personaje no pensaría “Ay dios esta mujer que no se calla, la voy a tener que callar, espero que se calle, no me gusta que hable tanto, pobre mujer no debe tener radio en casa” , yo diría “¡MIERDA! quiero que se calle” si algo me molesta lo primero que se me viene a la cabeza es la palabra mierda. Y no esta de mas aclarar que NO escribo comúnmente de esta forma, siempre intento dar a cada personaje las palabras acordes a su personalidad, yendo a mas si el dialogo lo hubiera escrito desde los pensamientos de Marcela el recuento de palabras obscenas o vulgares hubiera sido casi nulo, y en este caso el texto hubiera perdido toda la gracia de meternos en la mente enferma de un joven escritor.
      Y eso me lleva al segundo punto, el texto no tiene como finalidad menospreciar a la clase trabajadora, en ningún momento lo pensé de ese modo, la gracia de este dialogo, pasa por meternos por unos minutos en la cabeza de un joven enfermo con tendencias homicidas. Dio la casualidad que la situación se presento de esa forma,con la empleada siendo asesinada, pero tranquilamente podría haber sido al revés, solo que yo al ser un hombre de 21 años me identifico mejor con Hernan y me resulta mas fácil escribir desde su punto de vista.
      Con todo respeto y creyendo en la libertad de expresión espero que hayas entendido mi punto de vista, si no es así, por ahí el dialogo esta orientado a otro tipo de lector, o por ahí tenes razón, motivo por el cual te invito a que re-hagas el dialogo mostrando el odio irracional de Hernan de la forma que mejor te parezca.

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