3 trucos (y un desternillante ejemplo) sobre cómo escribir diálogos inolvidables

Carles Roselló Textos extraordinarios 11 Comentarios

¿Te atreverías a escribir un dialogo entre dos locos?

Hoy veremos cómo lo hace un maestro (Douglas Adams) y, de paso, aprenderás varios trucos que puedes utilizar en tus diálogos, aunque tus personajes estén perfectamente cuerdos.

Pero primero, el contexto imprescindible.

El ejemplo que usaremos está tomado de la divertidísima (y a la vez profunda) Guía del autoestopista galáctico.

En el pasaje en cuestión, Douglas Adams nos relata el reencuentro de Arthur Dent (el antihéroe de la novela) y Ford Prefect (un amigo de Arthur que es, en realidad, un alienígena de apariencia humana).

Ambos se perdieron en la Tierra prehistórica y han estado separados y totalmente solos durante cuatro años.

El reencuentro se produce justo cuando a Arthur se le había ocurrido la genial idea de volverse loco para dejar de sufrir los horrores de la soledad.

Ford, que está aún peor que Arthur, le cuenta que él ya había tenido la misma idea (la de volverse loco) y le explica, entre otras cosas, que durante un tiempo decidió ser un limón, así que pudo divertirse entrando y saliendo de un gin-tonic.

Arthur, totalmente desconcertado, le pregunta dónde encontró ese gin-tonic, estando cómo están, perdidos en la Tierra prehistórica. A lo que Ford responde:

—Encontré un pequeño lago, pensé que era un gin-tonic y salté dentro y fuera de él. O, por lo menos, creo que pensé que era un gin-tonic. Aunque tal vez —añadió con una sonrisa que hubiera hecho huir hacia los bosques a un hombre cuerdo— lo he estado imaginando.
Ford esperó la reacción de Arthur, pero Arthur no cayó en la trampa.
—Continua —dijo Arthur finalmente.
—La cuestión es —dijo Ford—que no tiene sentido volverse loco intentando no volverse loco. Es mejor rendirse y guardar la cordura para luego.
—Y este eres tú cuerdo otra vez, ¿verdad? —preguntó Arthur—. Lo pregunto solo por información.
—Fui a África —dijo Ford.
—¿Sí?
—Sí.
—¿Y cómo fue?
—Esta es tu cueva, ¿verdad? –dijo Ford.
—Eh… sí —dijo Arthur, que se sentía muy extraño. Después de casi cuatro años de total aislamiento se sentía tan a gusto y tan aliviado de ver a Ford que casi hubiera podido llorar. Ford resultaba, por otro lado, una persona inmediatamente molesta.
—Muy bonita —dijo Ford, refiriéndose a la cueva de Arthur—. Debes odiarla.

Un diálogo así no deja indiferente.

Me quedo con tres ideas:

1. Un diálogo no tiene porque ser una conversación civilizada.
Ni tan siguiera es necesario que los personajes se respondan el uno al otro:

—Y este eres tú cuerdo otra vez, ¿verdad? —preguntó Arthur—. Lo pregunto solo por información.
—Fui a África —dijo Ford.
—¿Sí?
—Sí.
—¿Y cómo fue?
—Esta es tu cueva, ¿verdad? –dijo Ford.

Esto puede servir para mostrar que un personaje está loco, pero también para mostrar que no está escuchando o, más interesante aún, para mostrar que evita responder a una pregunta incómoda (y revela así que tiene algo que quiere ocultar).

2. Las acotaciones tienen mala prensa (porque en exceso pueden frenar tu dialogo y arruinarlo), pero, bien utilizadas, llegan a donde el diálogo no alcanza:

“añadió [Ford], con una sonrisa que hubiera hecho huir hacia los bosques a un hombre cuerdo”

“dijo Arthur, que se sentía muy extraño. Después de casi cuatro años de total aislamiento se sentía tan a gusto y tan aliviado de ver a Ford que casi hubiera podido llorar. Ford resultaba, por otro lado, una persona inmediatamente molesta.”

Fíjate en que estas acotaciones añaden información que no pudo haberse mostrado con el diálogo: la primera porque describe una expresión facial; la segunda porqué muestra algo que el personaje piensa, pero no dice.

3. Cuando los personajes reaccionan de forma espontánea, el diálogo se vuelve verosímil:

—La cuestión es —dijo Ford—que no tiene sentido volverse loco intentando no volverse loco. Es mejor rendirse y guardar la cordura para luego.
—Y este eres tú cuerdo otra vez, ¿verdad? —preguntó Arthur—. Lo pregunto solo por información.

Un diálogo implica interacción. Evita que los tuyos sean, en realidad, dos monólogos intercalados. Para ello, sitúate alternativamente en la piel de cada personaje e imagina cómo reaccionaría cada cuál a lo que acaba de decir el otro. De este modo, conseguirás que se respondan de un modo realista y darás al lector la impresión de que piensan y sienten de verdad.

 

¿Te atreves a poner en práctica estos trucos en un diálogo tuyo?

Te animo a hacerlo y a compartir el resultado en la sección de comentarios.

Entretanto, si no has leído la Guía del autoestopista galáctico, corre a comprarla y disfruta.

Por cierto, la traducción del diálogo es mía, así que sin duda es mejorable. Si tienes alguna sugerencia, será bienvenida.

¿Qué opinas?

Comparte tu punto de vista en la sección de comentarios, nos enriquecerá a todos.


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Comentarios 11

  1. Como lector soy pésimo, pero podría decir que este fragmento es hilarante y ya tengo ganas de leer el texto completo. La naturaleza humana es particular, casi puedo imaginar a un loco detrás de este texto. Esto dicho con el mayor de mis respetos hacia el autor. Pareciera conocer la naturaleza humana al detalle.

    1. Autor
  2. Hernan y Marcela, la señora que contrata su mama para limpiar la casa estan en la cocina, Hernan sueña con ser escritor y cree que se le ocurrio una idea brillante, de esas que son para un best seller, Marcela le gusta escuchar la radio y es medio sorda, la radio esta a todo volumen.

    -Marce, podes bajar el volumen de la radio? -pregunta Hernan con una amabilidad un tanto forzada- intento estudiar.

    No se oye respuesta y la radio sigue sonando “…ahora el pronostico del tiempo por la chica del clima de KWC, hasta cuando va a durar este horrible frio y cuando va a volver el…”

    Hernan podria bajar el volumen el mismo, pero no concibe la idea de pararse y arriesgarse a perder su brillante idea, el esta en su casa, en su cocina, no tendria que hacer nada. Va a pedirselo una vez mas.

    -Marcelaa -repite Hernan en un tono mas fuerte y piensa mierda, mierda, mierda, vieja sorda de mierda, uno con tanta inteligencia y esta vieja sorda y su puta radio no dejan concentrarse ni a una mosca para volar- Bajale el volumen a la radio.

    Sigue sin respuesta por parte de Marcela, “…y ahora vamos con el enviado especial en la ciudad de Rosario, Cuanta gente esperan esta noche para el show de MIDACHI?…”.

    Hernan se para y cuando esta por apagar la radio.

    -Don Hernan me puede pasar el repasador que esta sobre la mesa? -pregunta Marcela

    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿QUE????!!!!!!!! esta vieja me esta hablando enserio, Hernan se imagina estrangulando a Marcela con el cable de la radio.

    – Don Hernan apure que se me quema el pollo- apremia Marcela.

    Esa voz de vieja de mierda, mierda, la voy a matar piensa Hernan, mientras desconecta la radio.

    – Hey don Hernan, no me apague la radiecito, ¿no ve que estaba escuchando el dia de entrega de bolsones?- Marcela pregunta y se siente un pequeño tono de enfado en su voz.

    – Lo que veo es su gordo culo diarreico quemandose en el infierno- dice Hernan que nunca le habia contestado asi a Marcela, y hace tiempo que no le contestaba asi a un mayor, se siente bien, piensa, muy bien, y sigue- Que mierda tengo que hacer yo, si queres algo move el culo vos vieja.

    Aunque Marcela este de espalda, Hernan presiente que debe tener los ojos como platos, y vuelve serenamente a sentarse sin esperar respuesta, estoy tranquilo piensa el, justo cuando se comienza a despilfarrar todo.

    -Como dice don Hernan? -pregunta Marcela en un tono sereno, y vuelve a conectar la radio- No lo eh escuchado bien, con esta sordera cada dia se me hace mas dificil.

    La radio se enciende y el volumen dobla al anterior. Hernan no lo puede creer, estan en su casa, no tiene porque aguantarse que una sucia vieja le falte el respeto, no en su casa, intenta tranquilizarce y pensar en su brillante idea, pero aunque se esfuerza no logra recordarla, y se da cuenta que desaparecio. Mierda, mierda, mierda. Todo culpa de la vieja esta.

    – El repasador, don Hernan, paseme el repasador -dice Marcela.

    Hernan no quiere verla mas, quiere que Marcela desaparezca.

    – No escuchaste vieja zorra?, no te quedo claro? , vos te la buscaste- Hernan ya no se escucha, camina y agarra un cuchillo- vos te la buscaste vieja, y sabes que? no te aguanto mas.

    – Tranquilo Don Hernan, paseme el repasador- dice Marcela mientras abre el horno, de espalda a lo que se acerca.

    – No vieja, así no funciona- Hernan descarga el cuchillo en la espalda de la vieja, no una vez, no dos veces, el cuchillo baja y sube hasta que Hernan pierde la cuenta, poseído- Vas a aprender a escuchar vieja.

    La cabeza de Marcela entro al horno, el trance termina cuando Hernan siente el olor a pelo chamuscado.

    1. Autor

      Vaya con Herman…
      Así, sin contexto, su comportamiento me resulta desconcertante, pero, insisto, probablemente sea por falta de contexto.
      Un detalle técnico: ten presente que, en español, el signo para indicar la entrada de una nueva voz no es el guion (-), sino el guion largo o raya (—).

      1. Claro, la falta de contexto se da porque no quise explayarme mucho mas fuera del dialogo, pero esta presente en mi cabeza, ademas de que Hernan esta un poquito enfermo, Gracias por el dato técnico :)

  3. Con todo respeto, y creyendo en la libertad de expresión, el diálogo de Rodrigo me parece que utiliza un lenguaje que es ya común en la República Argentina, que es vulgar, ordinario y ofensivo. Creo que se puede lograr algo mejor sin recurrir siempre a los insultos e incluso refleja, una desigualdad de clase que se puede dar en cualquier diálogo pero no menos prenospreciando así a la clase trabajadora.

    1. Hola Adriana, perdon si el dialogo de Hernan y Marcela hirió susceptibilades, mi intención fue puramente artística, quise plasmar el odio y el desequilibrio psicológico del personaje sin agregarle un contexto amplio (en ese caso hubiera sido mas fácil ahorrar malas palabras) y demostrar el odio solo con dialogo y pensamiento. Sin animo de ofender comento un par de cosas de las que me decís.
      Primero: El maestro Stephen King en su libro “Mientras escribo” alienta a escribir usando vulgaridades y formas corrientes de habla y pensamiento, por lo que seguí su consejo, ¿Como crees que piensa un joven argentino mentalmente inestable cuando algo lo molesta y se predispone a cometer un asesinato?
      Yo en el caso del personaje no pensaría “Ay dios esta mujer que no se calla, la voy a tener que callar, espero que se calle, no me gusta que hable tanto, pobre mujer no debe tener radio en casa” , yo diría “¡MIERDA! quiero que se calle” si algo me molesta lo primero que se me viene a la cabeza es la palabra mierda. Y no esta de mas aclarar que NO escribo comúnmente de esta forma, siempre intento dar a cada personaje las palabras acordes a su personalidad, yendo a mas si el dialogo lo hubiera escrito desde los pensamientos de Marcela el recuento de palabras obscenas o vulgares hubiera sido casi nulo, y en este caso el texto hubiera perdido toda la gracia de meternos en la mente enferma de un joven escritor.
      Y eso me lleva al segundo punto, el texto no tiene como finalidad menospreciar a la clase trabajadora, en ningún momento lo pensé de ese modo, la gracia de este dialogo, pasa por meternos por unos minutos en la cabeza de un joven enfermo con tendencias homicidas. Dio la casualidad que la situación se presento de esa forma,con la empleada siendo asesinada, pero tranquilamente podría haber sido al revés, solo que yo al ser un hombre de 21 años me identifico mejor con Hernan y me resulta mas fácil escribir desde su punto de vista.
      Con todo respeto y creyendo en la libertad de expresión espero que hayas entendido mi punto de vista, si no es así, por ahí el dialogo esta orientado a otro tipo de lector, o por ahí tenes razón, motivo por el cual te invito a que re-hagas el dialogo mostrando el odio irracional de Hernan de la forma que mejor te parezca.

  4. CHRISTIÁN, NADA MÁS…

    Parte 1: Mirar con otros ojos.

    “De eso se trata, de coincidir con gente que te haga ver cosas que tú no ves. Que te enseñen a mirar con otros ojos”. — Mario Benedetti.

    Capítulo 1

    EL PACTO…

    Barcelona España, primavera del 2007, un lunes cualquiera de abril… el clima es grato, está medio nublado y no se siente el movimiento del aire; este clima es tan agradable como excitante. Estoy en sumo entusiasmada por esta aventura y con franqueza todo en el ambiente ‘huele a nuevo’.

    He viajado sola, sin la compañía de alguno de mis hermanos, para seguir estudiando. Me dirijo con cierto temor en mi haber, al Instituto Chef Frederick Monsieur. Es el colegio de mayor prestigio de gastronomía a nivel mundial. Los mejores Chefs del mundo han estudiado aquí y logré ganarme una beca del 75%, gracias a mis calificaciones y recomendaciones de mis docentes; para poder realizar una doble titulación; aunque ambos títulos digan “Chef Internacional”, favorece mi currículo el tener un grado en el extranjero.

    Tendré que trabajar en mis tiempos libres, pues mi familia no me puede apoyar del todo; al fin y al cabo, somos 4 hermanos.

    Estudiantes de todo el mundo, principalmente de Latinoamérica conforman la enorme matrícula.

    Es uno de los mayores retos que un Chef puede enfrentar, pues de mil que ingresan, sólo 15 logran concluir. La titulación es directa acreditando el 90% de los créditos correspondientes.

    Es por demás competitivo. Llega a tal grado que algunas de las clases no se dan en español, hay 3 idiomas a escoger: inglés, francés y alemán. Y ni siquiera sé si las podré tomar, ya que requieren una prueba previa del idioma, lo cual si elijo el inglés sé que no será problema, pero exige trabajar en parejas, y al no conocer a nadie y con mí casi nula capacidad de hacer amistad, lo veo complicado.

    Sin embargo, por créditos para titulación es más que optimo tomarla. ¡Ay! Debo dejar de ser tan ostra con el resto del mundo… Es patética la manera en que me pongo barreras… llegué hasta acá por mis habilidades en la cocina y me da pánico algo que ni sé que vaya a pasar.

    2 largos años lejos del hogar… mamá muere de angustia. Pero he soltado mis alas y no regresaré a casa sin haber peleado con todas mis fuerzas por esta doble titulación. Además, de que mi felicidad aumenta, pues me reconectaré con parte de mis raíces, pues mi abuelo paterno es de origen español.
    Salgo del aeropuerto escuchando mi MP3; al ritmo de Más , de Kinky ; tomo un bus que me deje a las afueras del enorme complejo de edificios que conforman el instituto culinario. A pesar de ser de gastronomía, los edificios tienen nombres de artistas; al que me dirijo, es el edificio Federico García Lorca.
    Antes de siquiera elegir esta escuela, leí todos los trípticos disponibles de escuelas internacionales. Lo que me atrajo de esta, además de su formación, es su historia. La tradición de los nombres de los edificios de la escuela es muy curiosa, por llamarla de algún modo; empezando por el nombre del complejo: Chef Frederick Monsieur, fue la primera personalidad que creo un nombre para nuestra carrera, antes sólo éramos cocineros; él quiso destacarse por sus habilidades y no por sólo hacer de comer.

    Acerca de los artistas, bueno, el tríptico me conquisto con estas palabras: “¿Por qué elegir nombres de artistas para los edificios? El arte no sólo es una pintura, escultura, una fotografía o el ballet. La comida es un arte que ingresa por la vista, estimula la nariz, pasa por la boca y culmina con el Mmmhh ¡qué sabroso!, de los comensales. Es el arte más completo”. El comparar un Flan Napolitano con un “Tiziano Vecellio” es la mejor de las experiencias…
    Pero por un paso que doy llena de alegría, me regreso uno con la nostalgia de casa: “Y más te vale que me quepan todas las cosas en tres maletas. No podrás irte con algo más. Te llevas la maleta grande de ruedas, una pequeña y tu neceser, y nada más, no quiero que parezcas cargador de la central de abasto.”
    Justo ahora entiendo porque tanto afán por parte de mamá; apenas si he podido transportarme rumbo a la casa de estudiantes desde el aeropuerto… mi primera vez en el extranjero yo sola y se nota kilómetros a la redonda. Espero que esta doble titulación en verdad valga la pena, llenarme de nostalgia no me está ayudando… un momento Christian, deja de quejarte, no arruines lo mejor que te ha pasado con pensamientos negativos. Vamos, ¡chica!, eres la mejor de clase… Sí valdrá la pena, es lo mejor que te puede suceder, eres buena, eres la mejor, la distancia es poca en comparación a este logro; amas lo qué haces, amarás estar en Barcelona. Deja ya de conspirar en tu propia contra…

    Ropa para la primavera, un clima muy distinto al de mi país. Cuchillería, filipinas para la semana de pruebas que hay quienes no logran concluir y por lo tanto, el instituto no les otorga uniformes, algunos recetarios y apuntes; y lo muy básico de higiene personal, cuando menos para dos semanas pues no tengo tanto dinero para gastar.

    “¡Lo vas a lograr! Serás de los mejores promedios. ¡Eres la mejor Chef!” y pronto tendrás ese uniforme, porque si lograrás terminar.”
    ….

    Al fin mi edificio a la vista, bien es aquí… ingreso y el sitio no difiere mucho de un pequeño hostal, que cuenta con aires bohemios y de piedra antigua; acabados antiguos teniendo de moderno el sistema de iluminación y paneles solares; muchas plantas, siendo las rosas las que abundan y los arbustitos pequeños los que más se destacan; este complejo cumple 200 años de fundación; ha recibido centenares de generaciones de Chefs, aunque apenas hace 25 años que recibe mujeres; la arquitectura es barroca, muy bella. Las diferencias de un hostal a lo que me hallo, son particulares, dado a que se trata de residencias estudiantiles y que por lo menos tres meses seremos los mismos habitantes.

    Camino entre el pasillo central del edificio, batallando con mis maletas; y que en lo que podría llamar una recepción, se hallan ya muchos chicos tratando de saber cuál es su habitación… y es que puede ser complicado pues hay algunas en las que están diseñadas para 4 estudiantes, otras para 3, muy pocas para dos y contadísimas las individuales, esas son para los que no tienen la necesidad de una beca como yo y pueden pagarla… ya tengo asignada mi habitación, es doble. Es una de las ventajas que otorga mi escuela a los mejores promedios, realizar todo el trámite; sólo tengo que llegar y registrar mi arribo. Más fácil no podría ser.

    Lo único que me angustia por ahora es el tipo de compañera que me vaya a tocar; espero que no sea una psicópata, o alguien con quien no se puede charlar; lo que me entusiasma fervientemente, es que sea de otro país, ha de ser tan emocionante conocer de primera mano otra cultura, además de la española. Y debo dejar de ser tan pesimista, tal vez por comodidad, pues quiero tomar esas clases…

    Desafortunadamente no todos tienen las ventajas que ofrece mi escuela de tramitar ella misma la distribución de cuartos para los alumnos; no hay nada como llegar con esta comodidad. Irse a otro país a estudiar y no contar con esa ventaja, ha de ser una pesadilla. Peor del desorden que ya puedo notar a mi alrededor… ¿por qué será que los hombres complican tanto las cosas?

    Y no he notado a muchas mujeres.

    Siento caminar entre una gran marejada… entre chicos furiosos y maletas. Ni idea de qué está peor. Pasan 15 infernales minutos de confusiones entre variados acentos. Todos hablamos español, pero es más que obvio que la mayoría no somos españoles; ni europeos siquiera…

    Al fin logro ingresar al elevador… me he sentido algo extraña pues únicamente he visto varones; soy tan distraída; aun así, según los folletos informativos, el campus cuenta con 18 edificios, 6 de ellos, residenciales, más administrativos, enfermería, 12 laboratorios de Gastronomía, pero que los primeros están separados por sexos, y que el jardín central brinda más alejamiento.

    A mamá le va a dar un ataque cuando se entere de que no es así en realidad.
    Y el celoso de mi hermano también va a enfurecer. Siempre ha sentido que tiene que sobreproteger a su pequeña hermana… Diantres, mi hermano va a enloquecer…
    ….

    Abro la puerta y todo un Adonis se halla recostado sobre la cama del fondo y está leyendo. Es bastante alto, creo que 1.90 metros. Su cabello es rubio y un poco rizado; es delgado y su tez es muy blanca, tipo nórdico; viste de azul claro; todo en mezclilla del mismo tono y trae unas botas grandes y pesadas.

    Pasan unos 15 segundos. Él al fin me ve, ya que ha estado adentrado en su lectura; y me sonríe con cierta timidez. Le respondo de la misma manera; siento algo de vergüenza al verlo con tal grado de atención, pero en mi vida había visto a un hombre tan hermoso de físico como es él; sólo espero que no sea alguien de sangre pesada…

    -¿Perdón, esta es la habitación 6?

    Le pregunto al muchacho; por lo que noto él tiene más tiempo de haber llegado a la escuela.

    -Sí; pero me parece que andas un poco desorientada, (amablemente me responde con un acento muy chistoso, no es ni de España ni creo que de Latinoamérica) ya que aquí es el ala de los varones.

    -¿Disculpa?… ammm, ¿qué no es el edificio García Lorca?
    – En efecto.

    Gentilmente me ayuda a meter mis maletas y a situarlas sobre la cama disponible. Wow! Sus ojos son azules, de una profundidad tal que parece que veo el mar en ellos… Es muy hermoso.

    Tuve la urgencia de ir al baño. Me indica señalando con su dedo.

    -¿Entonces, qué ha pasado?…

    Me siento algo inquieta.

    -¿Estáis segura que esté es el edificio que os corresponde?

    Se le ve más sorprendido que yo misma.

    -Sí, mira… estos son mis datos. Esta es mi carta de asignación, aquí está la confirmación de edificio y habitación.

    Con cierto nervio le muestro mi documento.

    -Pero esta es el ala de varones.

    Ahora entiendo porque vi a puro hombre. Literalmente estoy en la boca del lobo.

    -¡Rayos! La escuela metió la pata, mi ID salió con los datos de este edificio. -¿Metió la pata?, no entiendo esa jerga.
    -¿Jerga?… oh, ya, perdona… ammm, quise decir se equivocaron. Disculpa, la mala costumbre.
    -Modismos, perdona, no los conozco.
    -¿De dónde eres?
    -Dinamarca… ¿Tú?

    ¡Wow! Sus ojos son azules, de una profundidad apenas comparable con el mar… ¡oh! Eso ya lo había pensado… disimula Christian… no seas tan obvia, ¿qué va a pensar el joven de ti?

    -Radico en México, pero nací en Aspen Colorado.
    -¡Muy bien! Oh, soy un grosero, Sebastián Berg Cooper Jensen para serviros.
    Parece caballero de la Edad Media. Me da beso en la mano cuando se la extendí para saludarlo…
    -Christian Saavedra, un placer.

    Me dio algo de pena decirle mi nombre completo…no lo acostumbro. Nos sonreímos un rato, hasta que me devuelve mi mano; ha sido un encuentro muy simpático.

    -¿Saavedra?, ya he oído vuestro apellido alguna vez… ¿Miguel de Cervantes Saavedra?
    -Sí, Saavedra cómo el escritor…
    -¿Provenís de aquí, de España?
    -Mi bisabuelo sí. Pero mi abuelo es mexicano.
    -Leí a Cervantes para practicar mi español.
    -¡Muy bien!
    No sé qué más decirle.
    -¿Qué edad tenéis?
    -21 y ¿tú?
    -24, en el verano es mi cumpleaños.
    -El mío es en septiembre.
    -Ah qué bien.
    -Sí. (Momento incómodo. Mucho.) Bien, ammm, iré a la administración para aclarar esta situación.
    -Sí claro. (Me abre la puerta de la habitación.) Qué os resolváis todo favorablemente para vos.
    -Gracias…
    ….

    Cuando llegué habían muchos chicos; ahora es el doble. Agudizo el oído y me percato que en este edificio se halla la administración de área varonil por lo que todos aquellos que no tienen habitación vienen para acá… y ahora entre burlas y comentarios ofensivos que recibo por encontrarme aquí, debo esperar a que haya alguien disponible que me pueda auxiliar. Espero, mientras tanto, no morir de pena… ajena…

    Casi dos horas después, muchos pisotones, empujones y muchas más agresiones que todas las imaginadas al fin logro dialogar con el Decano Ramírez… para mi fortuna me pasa a su oficina.

    -Buenas tardes Decano, gracias por recibirme.

    Me atiende un hombre algo mayor, de no menos de cincuenta años, delgado casi flaco, moreno claro, calvo hasta donde noto y muy bien trajeado en azul marino; de camisa blanca pero algo informal, pues no trae sin corbata.

    -Me dijo mi secretaria que usted insiste en que hay un error, ¿cuál?
    -Se trata de esto, mire usted. -Le muestro mis papeles. – Se equivocaron al asignarme aquí. Este es obviamente el ala de varones, yo no tengo nada que hacer aquí.
    -Bien. -Me mira sospechosamente, cual si le hubiera mentido. – Permítame su ID.
    Teclea el enorme número en la base de datos de su computadora.
    -1443653356/7739900/3344/32055 Christian Armando Saavedra Sanders, Edificio Federico García Lorca, habitación 6.
    -Ese es el problema, yo no soy Armando, soy Anahí.
    -¿El resto del nombre está bien?
    -Sí señor.
    -¿Tuviste un compañero que también se llamase Christian?
    -No, no señor, no conocí a alguno.
    -¡Qué vergüenza! Semejante fallo. Déjeme ver la disponibilidad en el ala femenil. Usted tiene preferencia por tener asignada su habitación desde México.

    Teclea varias veces. Me hace una seña que me espere un momento más… mi vaivén en el asiento le incomoda, pero dudo que esté peor de lo que me encuentro.

    Me ha pedido que salga al circo del pasillo central. Y no tengo más remedio que hacerlo. Al salir noto que llevan un tubo curvo y una gran cortina; hasta eso, es el mero colmo que las instalaciones no estén en óptimas condiciones para recibir a tanto alumno extranjero.

    Otro punto en contra; por lo que he podido notar no voy a re tramitar beca al termino del trimestre; aunque no acabe este curso, total, ya tengo mi título de Chef internacional.

    España está siendo un infierno.

    -¡Señorita Saavedra!

    Me llaman de nueva cuenta con el decano.

    -Bien, lamento informarle que hasta el viernes, no hay disponibilidad de habitación y tendrá que quedarse en la pieza asignada…
    -¿Eso es todo?
    -Lo lamento.
    -¡Diantres!

    Y me regreso a la habitación 6. En medio de una ola de burlas.

    Ya por llegar al cuarto (caminé lo más despacio posible) veo que salen del mismo dos hombres, tienen toda la pinta de ser trabajadores. Sorprendida y hasta algo molesta acelero el paso…

    -¿Y esto?
    -Vuestra privacidad. Hace rato me asomé para ver si os resolvían, pero al notar que no, tuve esta brillante idea; mandé pedir este tubo en escuadra curva con cortina como el que está en el baño (lo que vi hace rato) máxime que se coloca sin perforar el muro; para que separe la habitación y os brinde total intimidad en vuestra cama; intercambié y coloqué vuestras cosas ahí. (Corre la cortina para que vea.) Hasta os he dejado la televisión que hay disponible. Todo cómodo para vos.
    -Gracias, no sé decir…
    -Oh, no es todo. Puse este letrero, para que ambos sepamos cuando el otro está en el baño…

    Un letrero rotativo que dice OCUPADO- DESOCUPADO.

    -¡Pensaste en todo!
    -Aja. Y cuando os vayas a duchar, me avisáis y me salgo del cuarto. Todo para garantizar que estéis cómoda.
    -Gracias, ha sido un gesto muy bello.
    -No estéis tan inquieta. Os resolverán favorablemente. Mientras tanto, debéis estar tranquila. No os molestaré, soy incapaz, además de ser un caballero, me educaron para respetar siempre a la mujer, y el mismo que se ofrece en ser vuestro amigo y servidor, y cuidaros de vos, durante vuestra estancia en el edificio.
    -¿A qué te refieres con cuidarme en estancia en el edificio?
    -A qué me he dado cuenta de que parecen gatos en celo. Y podéis confiar en mí, sé un poco de artes marciales y dada mi altura, estarás bien.
    -No sé cómo agradecértelo.
    -Siendo mí amiga. Al menos, intentándolo. Llegué el viernes de la semana anterior, pero no he hecho amistades; notarás que hablo despacio pues no tengo tanta experiencia con el español y me hacen chanza.
    -Me parece un trato justo; voy a ser tu amiga…
    -Eso estará bien. Soy muy reservado, y con ello malo para hacer amistades. Desde que llegué no he charlado con alguien más.
    -¡Oh!, lamento oír eso, aunque igual, no soy buena para hacer amistades…
    -Por cierto, si no es abusar de vos y vuestra buena voluntad, ¿creéis posible que tomemos juntos una clase en otro idioma? Como vos sabéis es requisito inscribirse en pareja.
    -Me parece excelente, apoyarnos el uno al otro.
    -¿Hablas inglés?
    -Un poco lento, pero si, lo hablo.
    -Igual yo. El inglés de Copenhague es algo extraño, pero puedo hablarlo.
    -Entonces decidido, tomemos una clase en inglés.

    Nos damos la mano para cerrar nuestro trato. Si bien no es una chica, me alegra haber encontrado alguien franco en quien apoyarme.
    ….

    El Adonis tomó mis cosas y las acomodó sobre la cama; cuando él notó que desempacaría decidió salirse del cuarto pues no deseaba ver mi ropa interior; vaya, no sólo es un caballero, sino que está chapado más que a la antigua, ni que la fuera a modelar, en fin, agradezco el gesto ya que no deseo ser de esas chicas que se quejan de todo y le hacen la vida miserable a los demás…

    Al ser tan poca mi ropa, termino pronto, así que aprovecho la oportunidad para ponerme a observar el sitio: la habitación cuenta con dos camas individuales, cada una de ellas acompañada por un pequeño buró de un solo cajón; ambas camas se orientan hacía la ventana, dejándola a ésta que acompañe a las muy sencillas cabeceras, demasiado simples por cierto ya que tal pareciera que son dos trozos cualquiera de madera pintadas de blanco… todo es blanco, así parece más grande de lo que es, estimo que son unos cuatro metros de cada lado o algo así…

    En el lado derecho se encuentra el moderado clóset, divido en dos por un madero; dando la funcionalidad y su espacio a cada chico con sus cosas.
    Además, como aparté mi lugar desde diciembre pasado, tuve la fortuna de que me asignaran cuarto con baño; aunque esté aquí, en el ala varonil, sí hay el baño incluido; éste se halla del lado derecho donde termina el muro del lado de mi cama. Es pequeño, pero muy funcional.

    Necesitaba sentirme en casa a pesar de la distancia. Así que me llevé varias fotografías conmigo: mis padres, mis hermanos y hasta el hámster, todos en su propio portarretratos hecho a mano…
    ….

    El Adonis; oh, nota a mí misma, debo dejar de llamarlo así en mis pensamientos, no vaya a ser que en alguna ocasión le diga así de viva voz y me meta en un tremendo lio, bueno, volviendo a Sebastián he notado que trajo varias cosas, entre ellas varios libros, tanto en danés, inglés y español, pero justamente el de España y como de dos siglos de antigüedad. Ahora entiendo la jerga de Sebastián… oh y me he acostumbrado a emplear esa palabra; hasta podría decirse que dada a su amistad, estoy hablando mejor, todo con tal de no tener que explicar todo lo que digo. Él está haciendo una mejor persona de mí.
    ….

    Mamá enloqueció un poco al saber que comparto con un varón; no le pude mentir… no cree del todo que es un caballero y que me da mucho espacio y privacidad. Según ella en el fondo sólo me dijo eso para “sentirme en confianza”. No le creo; no lo siento así, pero espero no equivocarme; sería desastroso. Es muy hermoso, pero me vine a España a estudiar…
    ….

    Viernes. No, no hay disponibilidad en otro edificio. Tendré que esperar al final del trimestre.

    Sin embargo, en estos días me he estado llevando de maravilla con Sebastián, es un chico fantástico y me está agradando compartir con él. Casi no salimos para que no me tenga que estar cuidando tanto, dado a que me apena que amenace hasta con la mirada a los demás. Y al mismo tiempo es muy grato sentirse protegida es esta forma tan desinteresada, pues brindarle mi amistad es poco comparado con todos los detalles que él ha tenido hacía conmigo.
    ….

    Tuvimos esta semana para ir al jardín central para convivir con el resto de los Chefs. A él lo discriminan un poco por su español anticuado y a mí me incomoda tanto que lo traten de esa forma, así que la mayor parte del tiempo la pasamos juntos.

    -Me parece que no es común que vengan aquí europeos que no sean españoles.
    -Tienes mucha razón; hasta ahora no hemos encontrado algún otro más que tú. Todos o son españoles o vienen del otro lado del charco.
    -¿Otro lado del charco?
    -Del continente americano. Disculpa, no te quiero confundir, pero mis modismos los traigo muy arraigados.
    -Está bien, quiero aprender.
    ….

    Empezó el trimestre.

    Tenemos que trabajar por parejas en la clase de la Chef Tavira; la primera de las clases; muchos se hallan indecisos por no saber con quién van a trabajar, excepto nosotros; a muchos la maestra acaba asignándoles compañero. El que llevemos ya varios días interactuando nos facilita mucho las cosas, más cuando nos solicitan que uno de nosotros sea el líder; decidimos que él lo sea, pues tiene más experiencia que yo. Soy recién graduada y él ya tiene alrededor de unos 5 años trabajando como Chef.

    Esta es nuestra clase favorita, pues Sebastián me explica que en un restaurante es mejor trabajar en equipo; muchas veces en la escuela, si no es que todas las ocasiones, nos obligan a hacer todo por nuestra cuenta, para aprenderlo todo; pero que la vida laboral es diferente; hay personal para cada cosa y algo en particular, me cuenta que cuando él empezó a trabajar su labor era sólo el picado de cebolla, sólo eso hacía por 4 horas; que desde entonces ama la cebolla; sentir sus fibras entre los dedos le relajaban, era su terapia (de qué exactamente no sé, sólo me dice eso) y relajamiento; así que no sólo aprendo de los Chefs sino del él también, pues la manera qué tiene para contarme de sus experiencias no tiene igual.

    En clases como estas donde trabajamos por parejas pocas veces cambiamos de rol; él tiene la sangre para ser un gran líder y yo me enredo un poco y de esa manera se vuelve lento el trabajo. Cocinamos con mucha dinámica; sólo un par de veces nos cambiaron de compañero; nos acoplamos pues así es nuestro carácter, pero nuestra indudable química nos hace volver a estar juntos.

    -Gracias a vos mi estancia en España me ha sido muy grata. Creí que sin ti sería una pesadilla…
    A veces habla con español antiguo, y otras veces, bueno, ya se mal acostumbró a mis modos…
    -¿Por qué tan optimista?
    -No hablo bien el español y soy anticuado; tengo mucho en mi contra.
    Cada que tiene oportunidad me recuerda que es anticuado, ¿cree que podría olvidarlo? En lo que llevamos aquí no le he visto ni los tobillos, viste cual abuelito…
    -Sé a qué te refieres con la barrera idiomática, por eso no me gusta mucho viajar a Estados Unidos.
    -¿No naciste allá?
    -En casa por regla de mis padres, sólo se habla en español, no practico el inglés como debería y lo pronuncio mal. Mis hermanos lo conversan mejor. Soy mala para relacionarme.
    -Entiendo eso…
    -¿A qué te refieres?
    -A veces creo que eres muy distraída y no notas lo que tienes en tus narices…
    Sigo sin entender.
    ….

    El sistema escolar es de 4 días. Dedicamos el resto a visitar los alrededores de Barcelona; no vamos muy lejos, pues de quedarnos por acá, el último nivel consistirá en estar viajando por varias ciudades de Europa y ambos debemos ahorrar al máximo para poder pagarnos nuestros gastos pues la escuela sólo ofrece el hospedaje, todo lo demás va por cuenta propia.

    De los pocos gastos que podemos solventar es ir al cine; con él estoy aprendiendo del arte; nunca antes había visto una película de Luis Buñuel, (que por cierto, hay un edificio en el instituto llamado así y pertenece a la ala femenina) y me ha encantado.

    Así mismo, conversamos mucho acerca de nuestras culturas. No hemos hallado ni una sola coincidencia, mas ha resultado sumamente enriquecedor para ambos.

    Mi hermano menor también se vino a España a estudiar, pero él a Madrid y un fin de semana me invitó a ir con él. Fue la primera vez desde que llegué que me separé de mi nuevo amigo y ¡lo extrañé! Debo ser menos apegada con él pues al regresarme a México nos despediremos y me va a resultar doloroso…
    ….

    El domingo por la mañana mi hermano tuvo la gran idea de querer conocer el campus, o más bien a mi amigo… es un celoso, terco y algo manipulador este hermano mío… un día de estos me va enloquecer, en verdad, de no ser mi hermano ya lo hubiera estrangulado hace muchos años.

    -Quiero conocer al tal amigo tuyo.
    -No le amargues la existencia por favor. España no lo ha tratado muy bien.
    -¿Y tú sí?
    -Voy a omitir tu tono de burla. Sólo es mi compañero de habitación este trimestre. Y fue por error el ser compañeros…
    -Sigo creyendo que es demasiado para ser coincidencia.
    -Lo es aunque no lo creas.
    ….

    Mi hermano me acompaña hasta la habitación. Teme que le advierta a Sebastián y este salga corriendo. De ser por él, mi amigo se debería marchar corriendo hasta Dinamarca. En fin, no puedo ir en contra de la situación, tendré que presentarlos y dejarles que hablen.

    Detesté la manera en que mi hermano observó a Sebastián. Parece que lo juzgara con la mirada… además tuvo el cinismo de pedirme que pase el resto del día en el jardín. ¡Qué horror! Temo dejarlos a solas.

    -Pues bien Sebastián ha sido un gusto conocerte, al fin.
    -El gusto ha sido mío.
    Le creo más a Sebastián que a mi hermano; acompaño a este hasta la puerta.
    -Es demasiado ‘bonito’ como para ignorarlo. —Me susurra mi hermano.
    -Vete al infierno. —Le respondo con una sonrisa sarcástica y arrastrando las sílabas. Es mi énfasis para darle a entender que estoy molesta.

    -¿Mi hermano te amenazó de alguna manera? -Regreso a charlar con Sebastián.
    -No. -Tranquilo me responde.
    -No te creo. -Imtento calmarme.
    -Serénate. Tú hermano no come gente. Tenía inquietud por conocerme y es normal. Actuaría igual con mi hermana. Sólo es amor de hermano.
    ….

    1º de Junio… es el cumpleaños de Sebastián… Le preparé un flan de coñac con jarabe de chocolate; fue sensacional, pues él únicamente conocía la versión napolitana…
    -Happy Birthday to you. Happy Birthday to you. Happy Birthday dear Sebast… mmm…
    -¿Qué?
    -Está un poco largo tu nombre… debo hallar algo.
    -¿Algo?
    -Un sobre nombre… ay ya sé, Seb, te llamaré Seb.
    -Me gusta…
    -Ok, comienzo de nuevo… Happy Birthday dear Seb, Happy Birthday to you.
    -Gracias…
    Se acerca a apagar la velita que coloqué…
    -Debes pedir 25 deseos.
    -¿25?
    -Cumples 25 años, deben ser 25 deseos…
    -No soy tan avaricioso, con un simple deseo es suficiente.

    No pude hallar chico más sencillo; agradezco mucho el error burocrático.
    ….

    Para aprobar el trimestre y en consecuencia solicitar beca para el siguiente curso (son 8 en total), debemos promediar un mínimo de 95 puntos de 1200. A fin de cada mes vamos revisando nuestros promedios para saber en qué ámbitos debemos mejorar.

    Y es tan bueno trabajar con él; en los 3 meses obtuvimos casi la calificación perfecta, obteniendo en el tercer mes la mejor: 1188; promediando así 1190 en total y siendo los mejores de la clase y del grado.

    -¡Hey Cooper! Esto hay que celebrarlo…
    -Empiezan las lluvias y parece que me voy a enfermar. No estoy muy de ánimo de salir…
    A veces se comporta cual anciano.
    -Nada de eso. Yo no me quedo sin celebrar. Acompáñame por unos víveres.
    -Pero de noche no podemos usar las cocinas…
    -¡Naaa! Confía en mí.

    Fuimos por un espagueti, algunos champiñones de lata, salsa a la boloñesa; un par de panes de ajo, limones, sal y claro, ¡un tequila! y vasos y tenedores de plástico, y cómo no encontré ni de vidrio ni ‘caballitos’, tendremos que conformarnos con unos fabulosos vasos rojos.

    -¿Vas a guisar en la habitación?
    -Aja.
    -Pero si no tenemos con qué. Ni gas hay.
    -Tú confía danés escéptico.
    -Bien.

    Limpié una de las cafeteras. Puse la mitad del agua (tiene capacidad para dos litros); rompí la pasta y ahí la puse a cocer… en la otra cafetera que es del doble de capacidad puse a calentar agua, pero la ladee y en el costado situé los panes para que se calentaran; tenemos un microondas, así que piqué los champiñones y los metí a deshidratar; abrí el envase de la salsa y lo calenté en el microondas; una vez cocida la pasta, con una red de cocina (recién lavadita) la colé y la serví en un vaso; agregué los champiñones y la salsa.

    -¡Listo danés!, a cenar.
    -Soy bueno en lo que hago, pero jamás habría preparado algo así.
    -Hay que cocinar con lo que se dispone; teniendo el ingrediente lo demás es el ingenio.
    -Sí ya veo…
    -¿Te agrada la pasta?
    -Está rica, pero me sigue pareciendo gracioso el comerla de un vaso…

    Cada que toma un bocado, tapa con su mano el vaso; este chico tiene hábitos muy raros.

    -Había que economizar, o vasos o platos… y poner una bebida en un plato es un poco incómodo.
    -Y hablando de bebidas ¿queréis que te prepare un café? En mi mesita de noche tengo algunos ingredientes… no eres la única que guarda cosas.
    -No, lo del agua es para que no se quemara tu cafetera.
    -¿Y qué vamos a beber?
    -Pues el Tequila, que para eso lo traje.
    -Me lo creerás, pero no lo he probado.

    Se muestra un poco temeroso…

    -¡Uy! De lo que te has perdido… deja te muestro; servimos, el tequila; ahora partimos los limones; bien… ahora acerca la sal.
    -Muy bien, ahora que…

    No deja que le sirva, él mismo lo hace…

    -Tomamos un pedacito de limón, lo chupamos, esto es para que incite las papilas gustativas; de las un trago al tequila.

    Como acostumbro lo bebo todo de un trago.

    -Y la sal para fijar el sabor.
    -¡Salud!
    -Qué salud ni que salud, es tu turno…
    -¿Todo de un trago? Merodea con cautela su vaso. Ni le serví tanto, el equivalente a un ‘caballito’.
    -No. Empieza despacio… con lo que soportes… tampoco quiero que con el primer trago te marees.
    -Sí he bebido.
    -¿Así de golpe y la bebida sola?
    -No.
    -Ah, entonces hazme caso.
    -Llegué a saber que lo bebía con refresco de toronja.
    -Sí, pero no lo quise así… ahora que si gustas voy a la estancia a buscar uno…
    -¡No!, ya, ya lo intento… limón, (hace muecas muy graciosas) sal (cierra sus ojos, creo que le ardió la garganta), y el tequila… ay, duele… (Su rostro está muy sonrojado). ¿Cómo lo soportan?
    -Se trae en los genes mexicanos.
    -¿No eres estadounidense?
    -Soy mexicana; tiene la doble nacionalidad aquel que sea de padres mexicanos sin importar el país en que hayas nacido; que no te engañe mi apellido materno, mi madre bueno ella nació en Mexicali, Baja California, México…
    -Ahora que me pasó el ardor, quiero más…
    -¡Así se habla!
    -¿Me puedo servir otro?
    -Hasta la pregunta es terca…

    Estamos riendo de todo y de nada. Nos Ay cuidado con el limón. (Me ha arrojado algunas gotas a la cara).

    -Perdón. Me he mareado un poco. Estoy muy contento. Hacía mucho que no disfrutaba de algo así, compañía grata.

    Está medio tomado, no le entiendo del todo.

    Algunos tequilazos más tarde…
    -Vi en una película hace algunos años una manera de brindar, de los mexicanos, pero no lo recuerdo bien.
    -¡Oh ya sé cuál! Te enseño. Deja me sirvo pues tenemos que hacerlo juntos.
    -Sí, ¿hacer qué?
    -El brindis, ¿qué pensaste?
    -No pensé, ando un poco ebrio…

    Se sonrojó un poco, vaya que es anticuado. Creería que al ser europeo sería más liberal, ya veo que no. Es importante el no juzgar.

    -Bien, mira, repite después de mí…
    -Arriba.
    -Arriba. (Se ríe un poco).
    -Abajo.
    -Abajo.
    -Al centro.
    -Al cetro, oh que diga al centro.

    Entrelazo nuestras manos.

    -Y pa ’dentro.

    Le ayudo inclinando su vaso para que se tome de golpe su tequila.

    -Uy ya casi nos acabamos el tequila, somos un poco ebrios.
    -La botella no es de litro ni tiene tanto alcohol… qué ¿es la primera vez que te emborrachas?
    -Sí, tan obvio soy.
    -¡Oh no! ¿Qué va a decir de mí, tu mamá? Soy una pervertidora de mayores. Ya no te juntes conmigo, sólo te enseño a beber.
    -Jajaja. Se oye tan gracioso eso… y nada de eso, estoy bebiendo contigo porque quiero. En verdad quiero.
    -Bien.
    ….

    Acabamos acomodados a los pies de nuestras camas. Se ha quitado los zapatos y calcetines. Le he visto los pies. Y nada más. Es muy atractivo, se ve que ejercita su cuerpo, pero tampoco exagera, pero si, su educación es tal que ni en manga corta se le ve.

    Con todas las mujeres con las que he tenido contacto acaban confesando su atracción por él.

    Y sin embargo él parece estar en otro planeta; ni nota a las chicas… a ninguna… y creo que ni a los chicos; nada de nada con él.

    Nos quedamos acostados, cada quien de su lado, únicamente observando el techo…

    -Hagamos un pacto.
    -¿No volveremos a beber?
    -¡No! Shhh baja la voz Sebastián… ay yo soy Sebastián… Nooo, ay, ¿de qué?, ¿qué estaba diciendo?
    -¿De un pacto?
    -Ay sí… ya, ya recuerdo… bien, te decía, un pacto, hagamos un pacto… si para cuando tengamos 35, oh bueno, tú 35 y yo 38…
    -¿Sí?
    -Y seguimos solteros…
    -Aja…
    -Tú y yo nos casamos, ponemos un negocio en Dinamarca y tenemos un bebé… ¿pacto?

    Estira su dedo meñique. Esta noche ha sido muy graciosa.

    -Sí, pero ¿te acordarás de que hicimos un pacto?
    -Te lo garantizo. No, no olvidarme… ya duérmete…
    -¡Qué descanses bello durmiente!

    Me pareció graciosa su petición, pero no pude negarme…

    Se quedó profundamente dormido, ahí en el suelo; me pasé a mi cama y traté de dormir, mientras tanto, analizaba el contexto que lo que me habrá querido decir en realidad… creo que en sus cinco sentidos jamás me habría pedido algo así; es agradable que me considere su respaldo…me giré al otro lado de la cama y trataré de no pensar más en ello; cuando menos por ahora. Pocos minutos después de haberme acomodado de este lado, oigo algo interesante.

    -¡Te quiero Saavedra!

    Me enderecé de golpe en mi cama para regresar de la misma manera en que me acosté. No respondo. Sé que es el delirio de una persona que ha bebido mucho.

    Porque creo poco eso de que los niños y los borrachos siempre dicen la verdad; lo cierto es que no miden las consecuencias de sus actos incluyendo lo que expresen.

    -¡Te quiero Saavedra!
    -Deliras, ya duérmete…
    ….

    ¡Es un gran amigo!

    Cuando tramitaba mi beca, imaginé que sería una muy grata experiencia el venir a España, que viviría muchas cosas fantásticas, pero con toda la sinceridad de mi corazón ha sido mucho mejor que todas esas inocentes expectativas ya que no sólo he aprendido de los maestros; sino de mis compañeros de diversos países, pero más de este lindo danés que ha resultado ser todo un estuche de monerías tan vasto…
    ….

    Muy temprano por la mañana han organizado una supervisión entre las habitaciones. Por lo visto, son comunes las borracheras al término de los trimestres por lo que pasan a verificar que todo esté bien.

    Somos los únicos de sexos opuestos que comparten habitación, así que somos los primeros en ser visitados. Y aunque es evidente nuestro estado etílico, el hecho de que él esté aún en el piso y yo acabo de ser despertada pero en mi cama y que lo único de vestir que nos falta sean los zapatos y calcetines es de alivio para los decanos.

    -Todo bien. (Respondo corriendo la cortina). Estamos bien.
    -Buen día señorita Saavedra.
    -Buen día Decana Ruiz.
    -Salúdeme a Cooper cuando despierte.

    Mientras tanto, Seb roncando a rienda suelta.

    -Sí claro, de su parte.

    Barcelona ha sido la mejor decisión que he podido tomar.
    ….

    Empezaron las inscripciones para el siguiente nivel.

    Es difícil ver que no todos los compañeros seguirán con nosotros.

    Y me han ofrecido una habitación en el ala femenil; pero decliné a pesar de la molestia de mis padres, en particular mi mamá y mis hermanos tampoco están de acuerdo, pero… no quiero dejar a Sebastián…

    Resulta que, su tez es sonrosada y clara, muy tersa, cabello castaño pelirrojo y créanlo a no: observando con calma he notado su cuerpo, es un cuerpo atlético no tan delgadísimo como aparenta, alto y sus ojos son… tan, abismalmente: AZULES, acerados, claros pero con un dejo de aqua que cambia con la luz.

    En una palabra: hermoso. De sentimientos y de apariencia. Lo tiene todo este chico…

    1. Autor
  5. Gracias. Sólo es un capítulo.

    Del diálogo qué estoy orgullosa es del que tienen estando ebrios.

    Fue divertido y un gran reto hacer la redacción.

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